PADRES DENUNCIAN A SUPUESTOS CAZA TALENTOS QUE DICEN SER DE CLUBES DE PRIMERA

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En los últimos días se encendió una fuerte polémica en la ciudad luego de que varios padres denunciaran la presencia de supuestos “caza talentos” llegados desde otras provincias, pero dicen tener convenio con Clubes de Bs As quienes —según relatan— recorren clubes deportivos locales en busca de jóvenes promesas del deporte. Lo que en principio podría parecer una oportunidad soñada para muchos niños y adolescentes, hoy genera dudas, enojo y preocupación.

De acuerdo con los testimonios, estos representantes son recibidos por algunos clubes y convocan a chicos para ser evaluados con la promesa de una posible prueba en instituciones de primera división en la Capital Federal. Hasta aquí, todo suena legítimo. Sin embargo, la controversia comienza cuando aparece el requisito económico: para participar de la evaluación local, los padres deben abonar un monto determinado; y si el joven resulta “seleccionado”, se les solicita una suma aún mayor para cubrir el viaje a Buenos Aires y una nueva prueba, sin garantías de alojamiento, transporte o siquiera una confirmación oficial del club que supuestamente los recibiría.

La pregunta surge inevitablemente: ¿pagar para qué?
¿Estamos ante verdaderos buscadores de talentos o frente a una nueva modalidad de negocio que se aprovecha del sueño de miles de chicos y de la ilusión de sus familias?

El deporte debería ser un espacio de inclusión, esfuerzo y oportunidades reales, no un terreno donde la promesa de un futuro profesional se convierta en una trampa económica. Si bien es cierto que muchos clubes grandes realizan pruebas abiertas en distintas provincias, las mismas —según los protocolos oficiales— son gratuitas y con comunicación directa entre instituciones.

Por eso, ante esta situación, resulta fundamental que los padres se informen, consulten con los clubes locales y desconfíen de cualquier propuesta que implique un pago previo sin respaldo formal. La ilusión no debería tener precio, y mucho menos cuando se trata del sueño de un niño.

Porque entre descubrir un talento y aprovecharse de una ilusión hay una línea muy fina… y peligrosa.

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