Después de una década sin registros, un jaguar fue captado nuevamente en las montañas de Honduras. El animal fue fotografiado por cámaras trampa en la Sierra del Merendón, a unos 2.200 metros sobre el nivel del mar, en un bosque nuboso del occidente del país. Los investigadores lo denominaron “jaguar de las nubes” debido a la altitud y al tipo de ecosistema en el que apareció.

El hallazgo fue realizado por la organización Panthera, dedicada a la conservación de grandes felinos. Según los especialistas, se trata del primer avistamiento confirmado en esa cordillera en diez años; el último registro había ocurrido en 2016, prácticamente en el mismo sector de la montaña.
Las imágenes muestran a un macho joven en buen estado físico. Los investigadores señalaron que incluso pudieron observar detalles de su dentadura gracias a las cámaras instaladas en la zona. El monitoreo en la Sierra del Merendón lleva más de 16 años y se realiza de manera continua mediante sensores acústicos, patrullajes y cámaras ocultas en senderos de montaña.
La mayoría de los jaguares habita por debajo de los 1.000 metros de altura, por lo que encontrar uno a 2.200 metros es considerado un hecho excepcional. En Honduras solo existían tres registros históricos de jaguares en zonas de gran altitud, y el anterior había sido documentado en 2016.
Los especialistas explicaron que la Sierra del Merendón no tiene una población residente de jaguares. Por eso, creen que el animal estaba utilizando el bosque nuboso como corredor biológico para desplazarse entre Honduras y Guatemala en busca de alimento o hembras para reproducirse.
Este corredor forma parte de la llamada Iniciativa del Corredor del Jaguar, una red continental de conservación presentada en 2018 dentro de la Hoja de Ruta Jaguar 2030. Este sistema conecta hábitats desde México hasta Argentina y busca mantener el flujo genético entre distintas poblaciones silvestres.
El hallazgo se produce en uno de los países con mayores tasas de deforestación de América Latina. Entre 2001 y 2024, Honduras perdió alrededor de 1,5 millones de hectáreas de cobertura forestal, equivalente al 19 % de sus bosques, según datos citados por Global Forest Watch.
Los especialistas remarcaron que la expansión agrícola, la tala ilegal y la caza furtiva son las principales amenazas para la supervivencia del jaguar. Además de afectar el hábitat, estas actividades afectan la cacería, ya que reducen las poblaciones de presas como venados, pecaríes e iguanas, fundamentales para la alimentación del felino.
En respuesta a esta situación, Honduras implementó el Plan Cero Deforestación 2029, que busca restaurar 1,3 millones de hectáreas de bosque y frenar la pérdida forestal antes de que termine la década. El programa incluye patrullajes especiales y controles contra actividades agrícolas y madereras ilegales.
La organización Panthera también desplegó nuevas herramientas tecnológicas para vigilar el bosque, entre ellas los sistemas SMART y EarthRanger, sensores acústicos capaces de detectar disparos de armas de fuego, y cámaras trampa distribuidas en zonas críticas.
Los resultados comenzaron a reflejarse en los registros de caza ilegal. En 2018 se detectaron 89 disparos en apenas dos meses dentro del Parque Nacional Cusuco. Tres años más tarde, tras reforzar los patrullajes, esa cifra cayó a 19 disparos en el mismo período.
Además del nuevo registro del “jaguar de las nubes”, en la Sierra del Merendón se documentaron pumas, ocelotes, yaguarundíes y margays, lo que confirma la presencia de las cinco especies de felinos silvestres que existen en Honduras.
