Una de sus hermanas, a través de su red social de Facebook, publicó:
«Quiero dejar asentado el proceso que vivió mi hermanita Gabriela Carrizo, quien lamentablemente falleció a causa de un shock séptico por neumonía con sepsis multiorgánica.
A principios de julio comenzó con dolor abdominal, vómitos y rechazo a la comida. En los primeros análisis aparecieron algunas alteraciones en los glóbulos rojos. Luego le diagnosticaron una infección urinaria ,a pesar de eso nunca le pidieron un urocultivo y la derivaron desde Yrigoyen a Orán, donde estuvo internada solo dos días. Fue dada de alta aunque sus síntomas persistían. En varias ocasiones la doctora Flores le dió derivación a internarse la cual al llegar al hospital desestimaron diciendo que habían casos de tuberculosis, etc.
A principios de agosto volvió a ingresar y estuvo internada dos semanas. En ese tiempo le hicieron estudios (endoscopia, radiografía, nutrición, análisis), pero el diagnóstico fue que su problema era psicológico con derivación a psicólogo y hematólogo . Se nos indicó consultar a un hematólogo, turno que nunca conseguimos.
Durante ese tiempo, a pesar de su cuadro de debilidad, fiebre de hasta 40 °C, dificultad para respirar y trasladarse, se le administró insulina bajo la sospecha de diabetes. Queremos remarcar que este tratamiento fue dado cuando ella estaba cada vez más débil y sin una confirmación clara de esa enfermedad.
Los síntomas no cedían, y nuevamente se asumió que el problema era psicológico, mencionando solo anemia por no alimentarse.
El jueves 18 ingresó otra vez, esta vez en estado crítico, con fiebre, dolor intercostal, dificultad para caminar y para respirar. Ese día recién se le diagnosticó neumonía. El viernes nos informaron que iban a realizarle una transfusión y extracción de líquidos, pero rápidamente empeoró y pasó a terapia intensiva con un cuadro de sepsis multiorgánica (hígado, riñones y pulmones).
El sábado y domingo los partes médicos no fueron alentadores. El lunes nos comunicaron que la infección ya estaba afectando su corazón. En esos días recibimos información contradictoria: desde la gerencia nos dijeron que había sido vista por un neumonólogo, pero la jefa de terapia intensiva aseguró que nunca fue evaluada por dicho especialista ni por hematología.
Queremos dejar constancia además de que como familia pedimos la derivación a Salta en reiteradas ocasiones y nunca quisieron escucharnos, a pesar de que la situación de Gabriela empeoraba.
Como familia sentimos que hubo muchas demoras, contradicciones y una atención insuficiente. Se pasó de atribuirle los síntomas a causas psicológicas a finalmente reconocer que padecía una infección grave que no se trató a tiempo.
Hoy, con mucho dolor, dejamos este testimonio para que quede claro que mi hermanita luchó hasta el final, y para pedir que se tomen en cuenta estos hechos. No queremos que otras familias tengan que atravesar lo mismo que nosotros».
