Pronóstico de Tutiempo.net

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El día viernes 9 de febrero en horas de la tarde, partió a la Casa del Padre Celestial Mons. Pietro Diego Calvisi, a los 97 años de edad, sacerdote misionero (fidei donum) italiano, en la diócesis de la Nueva Orán, en el Norte de Salta, en la cual prestó su servicio misionero durante 38 años. 

Formador de sacerdotes, en alta estima de todo el clero diocesano y regular, y de los miembros de la vida consagrada; un pastor profundamente amado por los fieles. Sus restos son velados desde el día viernes 9 en el Monasterio Nuestra Señora del Valle; durante el día sábado 10, en la parroquia Santa Teresita del Niño Jesús; y a la mañana del día domingo 11, será trasladado a la Iglesia Catedral, en la que se concelebrará la Misa de exequias a las 10.00, presidida por el Administrador Apostólico S.E.R. Mons. Andrés Stanovnik, y sacerdotes de la diócesis. Sus restos descansarán en el panteón de la Sociedad Italiana, hasta ser trasladados a su sepultura definitiva.

Nació en Bitti, diócesis de Nuoro, en la isla de Cerdeña, Italia, el 21 de noviembre de 1920. Creció en una familia de profundas convicciones cristianas, muy humilde y trabajadora. A los dieciséis años participó de un Congreso Eucarístico, donde emocionado por la impresionante procesión con el Santísimo de centenares de jóvenes en formación al sacerdocio, experimentó el llamado a la misión. Decide consagrarse a ser misionero en África, pero su cura párroco lo encamina al presbiterado en su propia diócesis. Padeció los efectos de la segunda guerra mundial estando en el Seminario Mayor, donde en algunos momentos debieron interrumpir la formación por falta de alimentos, y se invitaba a los seminaristas a volver a sus casas o a buscar sustento. Experimentó el tironeo entre la política fascista del Duce Mussolini y el temor frente a los avances anarquistas, comunistas y antimonárquicos. Fue ordenado el 5 de agosto de 1947, por su obispo, Monseñor Giuseppe Melas. 

Ejerció el oficio de sacerdote y maestro en las escuelas italianas, donde supo ganarse el aprecio de los alumnos por su espíritu jovial y sus conocimientos de música y canto. Quedó conmovido por la visita que realizó Mons. Manuel Guirao a su parroquia, donde hizo una apremiante llamada a misionar en su diócesis de la Nueva Orán, con gravísima escasez de clero. Esto renovó su antiguo deseo de servir en otras latitudes, pero también despertó sus dudas y temores pues contaba con 60 años y se sentía demasiado grande para aprender nuevos idiomas y costumbres. Esto produjo en él una crisis que enfrentó con mucha oración y abandono a la voluntad de Dios. Pidió un signo al Señor para que confirmara su llamado, y llegó una carta del Obispo de Orán, urgiendo su decisión, justo cuando debía operarse y la comunidad desalentaba su idea, evidenciando que con su edad y con las dificultades de su salud, mejor sería permanecer en su patria. Entró en una dura lucha espiritual, con aridez y confusión, donde se encomendó a la intercesión de Santa Teresita, cuando recibió una segunda carta, con los boletos, avisando que debía partir, junto a otros dos sacerdotes europeos dispuestos a la misión. 

Arribó a Buenos Aires junto a los PP. Arnoldo Fernández Fernández (español) y Clemente González (francés) en el año 1980. Desde entonces desarrolló una labor pastoral incansable. Fue iniciador de muchas comunidades que hoy son parroquias; se lo vio en barrio Aeroparque de Orán, en Hipólito Yrigoyen, en los cerros de San Andrés, en Villa Saavedra de Tartagal; construyó templos por toda la extensión de la Diócesis de Orán, fue Vicario General de los obispos Mons. Manuel Guirao; Mons. Eusebio Sueldo; Mons. Mario Cargnello y Mons. Jorge Lugones. Fue una vez Vicario Capitular de la diócesis y dos veces Administrador Diocesano. 

Muy sensible en lo social, fue capellán del hospital San Vicente de Paúl, donde vivía. Participó activamente en la resolución de muchos conflictos en la zona, como los reclamos de los pobladores de San Andrés, los piquetes de Mosconi, las negociaciones tensas en la Municipalidad de Orán por conflictos gremiales, laborales, entre tantos otros. Fundador de un hogar para niños y adolescentes en situación de riesgo por el que pasaron centenares de pequeños y jóvenes, que hoy administra la Fundación Santa Teresita del Niño Jesús. Actualmente era capellán de las hermanas Concepcionistas Franciscanas, donde fundó el hogar para sacerdotes ancianos. Son innumerables los servicios que este sacerdote benemérito ha prestado a la Iglesia de la Nueva Orán, que se siente profundamente agradecida a la Diócesis de Nuoro, Cerdeña, y a su Obispo, Mons. Mosè Marcia, por haberle dado a este sacerdote y a otros, que continúan desempeñando actualmente su misión en esta Diócesis.

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