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Para el Dr. Gustavo Montoya, falta más tarea de inteligencia. Opina que se debería bancarizar la economía para combatir las bandas delictivas.

“Se advierte una mayor eficiencia en las fuerzas de seguridad para combatir el transporte de estupefacientes, no el narcotráfico. La narcocriminalidad es más compleja, más amplia; es atrapar una cadena entera. Nosotros (en el norte) hacemos kilos, pero no atrapamos organizaciones. Yo prefiero agarrar una banda con 5 kilos de droga y con eso atrapar al que manda, al que almacena, al que la duerme, la distribuye, y no agarrar 500 kilos que no sabés quiénes son los verdaderos dueños”. Las palabras del juez federal de Orán, Gustavo Montoya, suenan críticas al sistema tal como está actualmente, es decir, escaso de tareas de inteligencia para desentrañar un delito complejo, de alto poder de corrupción y secuelas sociales gravísimas.

Montoya sostuvo que “no hay que hacer tanto hincapié en la cantidad de droga que se secuestra, sino en la intención de desmembrar una organización; si no atrapamos al transporte y no a la organización que hay detrás de él”.

El magistrado federal insistió: “En Argentina nos está faltando un poco más de tarea de inteligencia” para combatir al tráfico de estupefacientes, ya sea cocaína, marihuana (que se producen en países de la región) como drogas sintéticas que llegan de mucho más lejos, aún de continentes distintos.

Si no se logran desmembrar estas organizaciones criminales, el mapa del narcotráfico solo registra mutaciones: surgimientos o rearmados de bandas, elección de nuevas rutas o modalidades de transporte, nuevas estrategias para corromper las instituciones sociales.

Bancarizar todo

Montoya es juez federal de Orán (subrogante) desde hace un año y diez meses. Llegó para reemplazar a María Laura Díaz Martín, quien a su vez estuvo al frente luego de que renunciara y fuera detenido el exjuez Raúl Reynoso, actualmente en juicio por supuestamente liderar una asociación ilícita que tramitaba libertades a personas acusados de narcotráfico a cambio de coimas.

Desde una de las fronteras más calientes de la Argentina, Montoya sostuvo que el combate contra el narcotráfico debe involucrar y vincular organismos clave del Estado, en especial a la Unidad de Información Financiera, Aduanas, Administración Federal de Ingresos Públicos e incluso al Banco Central de la República Argentina. En otras palabras, los organismos por donde pasa el dinero, se controla lo que sale y lo que entra al país y se cobran los impuestos.

“Hay que bancarizar todo. Si bancarizás todo, registrás todo”, afirmó contundente.

Si la economía atraviesa por los bancos, “se elimina el manejo del dinero en efectivo, que es donde se origina mucho movimiento en negro, lo que incluye el lavado de dinero generado por actividades delictivas como el narcotráfico”, dijo.

Montoya mostró los “beneficios” de la bancarización total: “Ampliás la base tributaria, bajás la presión tributaria, obligás a registrar las operaciones. Es la única forma de sacar lo negro del sistema financiero porque el dinero ya no tiene porqué salir de abajo del colchón sino de que debe salir de una cuenta”.

La idea no es nueva. “En agosto del año pasado, se la dije a Patricia Bullrich (ministra de Seguridad de la Nación) para que tratemos de convencer al presidente del Banco Central, pero hasta ahora no se avanzó sobre este tema”, añadió.

Un ejemplo grafica la situación para el magistrado. En la localidad de Aguas Blancas, en la frontera con Bolivia, no hay ninguna entidad financiera ni cajero automático, ni siquiera una sucursal del Banco Nación ni del Banco Macro, que sí están en la ciudad de Orán. Del otro lado de la frontera, en Bermejo (Bolivia), hay siete bancos y una sucursal de Union Western para enviar dinero al extranjero.

“El fenómeno de la narcocriminalidad o narcotráfico está asociado a un montón de actividades: lavado de activos, armado de asociaciones ilícitas, redes, trata, etc. Lo que hay que hacer es cerrarles los caminos para que sigan trabajando; por eso la bancarización”, sostuvo.

Sicariato, el fenómeno

Este año, la ciudad de Orán fue escenario de varios ataques de sicarios que, a sangre fría, de día y de noche, en plena calle, dispararon a matar. 

Fue el caso de Raúl “Lalo” Martínez acribillado de cinco tiros cuando estaba por comer un choripán junto a su hijo y su esposa, el 7 de mayo. O el de Adrián Ricardo Gerónimo, a quien le dispararon diez tiros cuando se bajaba de su auto, frente a su casa.

Los dos casos, que no son los únicos, hablan de ajuste de cuentas por “mejicaneadas” (robos de droga o de dinero para pagarla) entre las bandas narcos.

“Esto es, para decirlo de un modo simple, como una carrera empresarial: todos quieren dejar de tocar la mercadería, entonces necesitan hacer su primer negocio para ser luego capitalistas y ya no hacer de transportistas, de barredor o custodio”, explicó el magistrado.

80 causas por mes

Al hacer un balance de los 20 meses que lleva al frente del Juzgado Federal de Orán, Montoya dijo que a sus oficinas ingresa un promedio de 80 causas por mes. De ese total, 30 están referidas a narcotráfico; una cantidad similar es por contrabando, y las 20 restantes por otros delitos federales como resistencia a la autoridad, trata de personas o laboral, incumplimientos a las leyes migratorias o delitos económicos del ámbito federal.

Pero el promedio de 80 nuevas causas por mes se modificará en el cortísimo plazo. Hace un mes y una semana comenzó a funcionar el Juzgado Federal de Tartagal, que quedó a cargo del doctor Carlos Alberto Martínez Frugoni, y que tiene jurisdicción en los departamentos San Martín y Rivadavia, que antes estaban bajo la responsabilidad del de Orán.

“Seguramente van a disminuir prácticamente a la mitad”, estimó Montoya.

Además de la apertura de causas, el juez federal de Orán señaló que aumentaron el número de expedientes que son elevados a juicio. “En 2015 fueron unas 60 causas las que fueron enviadas a juicio; el año pasado llegamos a 87 y hasta hoy (por el jueves último) ya llevamos 105 y esperamos llegar a las 110 hasta fin de año”, dijo.

Otro tanto sucedió con el avance o resolución de causas del multifuero (delitos económicos, ajustes previsionales, etc.) que tiempo atrás sufrían atrasos que llevaban a los afectados a renunciar a sus derechos o cambiar de jurisdicción.

Casi 2.700 kilos de cocaína secuestraron durante 2017

En relación con 2016 el secuestro de clorhidrato aumentó un 62 por ciento en el norte.

En un año el secuestro de cocaína en el norte salteño se incrementó en un 62 por ciento, de acuerdo a las cifras que lleva el Juzgado Federal de Orán que hasta hace un mes y una semana era el único en esa zona.

“Estamos llegando a los 2.700 kilos de clorhidrato de cocaína secuestrados este año, en comparación con los 1.666 kilos incautados el año pasado”, remarcó el juez federal Gustavo Montoya, de Orán.

La comparación con 2015 muestra una mayor diferencia: ese año se secuestraron 1.199 kilos contra los 2.700 del presente período.

De todas formas, lo que más creció fue la incautación de marihuana. Hace dos años solo fueron captados por Gendarmería Nacional 99 kilos; al año siguiente ascendieron a 532, y hasta el pasado 15 de noviembre sumaban 1.993 kilos de cannabis sativa disecada.

Informe y redacción: El Tribuno

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