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Los hermanitos Maia y Raul que viven en el Barrio San Antonio de nuestra ciudad decidieron responder al pedido de la Fundación Lazos de Amor. Esa ONG prepara las pelucas que se entregarán a Hope, que contiene a niños en tratamiento.

Maia tiene 7 años y es protagonista de un destacable gesto de generosidad: donó 50 centímetros de su cabello a la Fundación Hope -Hemato Oncología Pediátrica-, una ONG que contiene, ayuda y asesora en forma integral a los niños que padecen cáncer y a sus familias, a través de equipos de voluntarios, entre ellos muchos profesionales, y en forma totalmente gratuita.

Entre la diversidad de actividades que realiza, en busca fundamentalmente de contención emocional de los pacientes, se sumó la iniciativa de otra fundación, Lazos de Amor, que solicitó la donación de pelo para preparar pelucas que tendrán como destinatarios los chicos que están en tratamiento y pierden el cabello producto del efecto de las drogas.

Maia, quien vive en el barrio San Antonio de la ciudad de Orán, conoció la realidad que viven muchos niños con cáncer y decidió donar su cabello, pero también su hermano Raúl, de 12 años de edad, hizo lo mismo. Aunque lo de Raúl tiene su propia historia.

"La idea surgió en nuestra familia cuando leímos, en un portal de noticias, sobre dos nenas en la capital que donaron el cabello para la ONG. Motivadas por la solidaridad de esas pequeñas, decidimos imitar la acción", contó Gabriela Niz, mamá de Maia.

Pero además, en esta familia hay un disparador al respecto: la abuela Marta, que vive con ellos, padece leucemia hace 5 años, aproximadamente. "Sabemos lo que sufre una persona con esta enfermedad. No me quiero imaginar lo que soportan los niños", dice Gabriela.

Cuidadoso corte

Hace más de un mes, Gabriela cortó prolijamente la larga cabellera de sus hijos. "El pelo de Maia es fino y muy bonito. Primero habíamos pensado en entregarlo para la imagen de la Virgen, pero al conocer esta iniciativa de pelucas pensamos que la Virgen está feliz de que se le dé esta utilidad", detalló.

Por su parte, Maia intervino en la charla y opinó completamente convencida de su decisión: "No quiero que ningún niño enfermo esté triste porque no tiene cabello. Además, las princesas también tenemos pelo corto".



Una familia solidaria

La familia vive en una humilde casa. Son, además de la madre y la abuela, tres hermanos y dos primos. Las mujeres de la casa sostienen a la numerosa familia vendiendo comida los fines de semana.

Devotas de la Virgen del Valle, cuentan que Raúl, de 12 años y hermano de Maia, nació con problemas de salud. "Lo apromesé a la Virgen para que se cure", recuerda Gabriela, cuyo compromiso fue hacer crecer el pelo del pequeño durante cinco años y algún día viajar a Catamarca y llevárselo a la Virgen del Valle. Pero la situación económica le impidió llegar hasta allá.

El pelo de Raúl siguió intacto esperando cumplir la promesa, hasta que decidieron "entregarlo a los niños que sufren la enfermedad. Sabemos que esto también es un acto de amor y generosidad".

Tanto Raúl como Maia resolvieron hacer crecer nuevamente su cabello para volver ayudar a los niños de la Fundación Hope. "Queremos ayudar, y el cabello es la forma en la que podemos hacerlo", dicen a pura sonrisa.

Foto: Maia y Raul junto a su mamá y abuela.
Fuente: El Tribuno

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